Quisiera invitarte a acompañarme un poco. A retroceder unos años, hasta una época en la que pensaba menos en las consecuencias de mis actos y mis palabras. O, mejor dicho, en lo que puede suceder cuando dejamos de actuar o de hablar.

La idea de escribir estas líneas nació de esa pregunta sobre la penitencia que algunos suelen plantear. Quizá esto sea una confesión. Quizá también sea una manera de hacer las paces conmigo mismo. Y si lleva a alguien a reflexionar, entonces habrá tenido un sentido…

Imagina que conoces a alguien que te gusta. Una persona en la que todo encaja: su aspecto, su manera de comportarse, su voz, su forma de ser, sus intereses. Alguien de quien te enamoras. Alguien cuya cercanía disfrutas y añoras cuando no está.

Has aprendido a buscar distracciones, pero nunca has aprendido del todo a manejar tus sentimientos. Crees que no eres suficiente. Por eso dudas, no te atreves a acercarte a esa persona ni a decirle lo que sientes. Precisamente porque la consideras alguien excepcional, mientras que tú eres tan solo tú. Alguien que ocupará un lugar especial en tu corazón durante toda tu vida y que, sin embargo, parece inalcanzable.

Al responder a la pregunta que me llevó a poner estos pensamientos por escrito, dije que a veces las cosas que dejamos sin decir pesan después más que las que llegamos a pronunciar. Quizá yo fuera simplemente demasiado joven para vislumbrar adónde podían conducir ciertas cosas…

Conocí a una persona así. Era feliz cuando ella estaba cerca y, sin embargo, también era desdichado, porque no lograba expresarle mis sentimientos. En aquel entonces nunca le dije lo que sentía.

Más tarde pude decírselo. Cuando ya reposaba bajo una lápida y estaba mucho más lejos de mí que nunca. ¿Y yo? Sigo preguntándome si habría podido evitarlo, si hubiéramos llegado a estar juntos. Si ella seguiría viva hoy.

Cargo con la culpa. Por haber guardado silencio. Quizá no habría podido cambiar nada. Quizá sí. Esa será la pregunta que me haré siempre.

Si no quieres mirar atrás un día y sentir arrepentimiento, di lo que sientes. Sí, es posible que te rechacen. Pero también es posible que encuentres algo maravilloso…